BBVA y su gerente en Nuevo Casas Grandes: ¿guardianes del dinero o saqueadores de pensiones?

 

Nuevo Casas Grandes, Chih.- Lo que debería ser una institución bancaria de confianza se ha convertido en un calvario para una maestra jubilada, a quien después de toda una vida de trabajo el Banco BBVA le niega el acceso a su pensión y a la de su difunto esposo. El responsable con nombre y apellido: Edgar Eduardo Monroy Yáñez, gerente de la sucursal en esta ciudad, señalado por familiares de la afectada de retener de manera ilegal el dinero y de actuar como si el banco fuese su feudo personal.

El caso raya en lo grotesco: a la maestra, declarada legalmente incapaz, la representa un familiar nombrado como administrador y tutor, figura reconocida desde hace años en el contrato con BBVA. A pesar de esto, Monroy Yáñez decidió por voluntad propia cerrar la llave del dinero, dejando a la docente sin recursos para su sostenimiento, bajo el pretexto de supuestas “dudas” sobre el manejo de la cuenta.

La orden de un juez… ignorada

El abuso bancario no quedó solo en arbitrariedades administrativas. La familia llevó el caso ante un juez civil, quien el pasado 5 de septiembre ordenó al banco liberar de inmediato los recursos. Sin embargo, el gerente jugó a las escondidas con la justicia: dilató la notificación, evitó recibir documentos y, cuando finalmente lo hizo, prometió liberar el dinero “en una semana”. La promesa, como tantas en boca de funcionarios soberbios, se convirtió en papel mojado.

Lo que en cualquier país serio sería motivo de sanción fulminante, aquí se ha topado con la muralla de la impunidad bancaria.

BBVA: de custodios a verdugos de los ahorros

Lo más grave es que este no sería un caso aislado. Trabajadores de la propia sucursal aseguran que Monroy Yáñez encabeza una red de corrupción interna, bloqueando cuentas de personas vulnerables que —según su criterio— “no tienen cómo defenderse”. Es decir, el banco que presume responsabilidad social estaría permitiendo que sus gerentes actúen como cobradores de piso de cuello blanco, jugando con las pensiones de los maestros y con el dinero de los clientes.

Entre el abuso y el desacato

El descaro de Monroy Yáñez podría escalar de lo administrativo a lo penal. Los familiares ya analizan interponer una denuncia por desacato, al haber ignorado una resolución judicial. El mensaje es claro: si un banco y su gerente pueden burlarse de un juez, ¿qué le queda al ciudadano común que deposita su dinero con la esperanza de seguridad?

Llamado urgente a la Fiscalía

Ante esta situación, los afectados y hasta empleados de la sucursal han hecho un llamado a la Fiscalía General del Estado para que investigue a fondo lo que podría ser una red de corrupción tolerada desde dentro del BBVA. Porque si el banco permite que sus gerentes jueguen con las pensiones de los jubilados, entonces no hablamos de un caso aislado, sino de un modelo de negocio sustentado en la impunidad.


A manera de reflexión personal:

BBVA, que se llena la boca con campañas de “responsabilidad social” y anuncios de inclusión financiera, tiene aquí una prueba de fuego: ¿protegerá a los jubilados o a sus gerentes con ínfulas de caciques?
Mientras tanto, una maestra que entregó su vida a la educación sobrevive esperando lo que le corresponde por derecho. Y su caso pone en evidencia una realidad brutal: en Chihuahua, el ladrón ya no llega encapuchado; llega de traje, corbata y con tarjeta corporativa de BBVA.

 

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