
Chihuahua, a 22 de agosto.- La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Chihuahua parece haber encontrado la fórmula perfecta para justificar la ausencia de resultados: recorrer carreteras, levantar apuntes y sacarse la foto oficial en lugar de entregar caminos dignos para los automovilistas.
Esta semana, el Ing. David Omar Calderón Hallal, Director General de Conservación de Carreteras, encabezó una comitiva que “supervisó” —palabra clave que se repite como si fuera sinónimo de avance— varios tramos de la red federal, entre ellos la carretera Chihuahua-Juárez, el tramo El Sueco-Janos y hasta Janos-Agua Prieta.
Acompañado de subdirectores y residentes de obra, Calderón Hallal revisó la carpeta asfáltica “tras las lluvias recientes”. En otras palabras: comprobaron lo que cualquier automovilista chihuahuense ya sabe y padece a diario, que los baches son más veloces que las cuadrillas de mantenimiento.
La dependencia presume una bolsa de 249 millones de pesos destinados al Programa de Conservación de Carreteras 2025. Dinero que, de acuerdo con la SICT, se irá en conservación periódica, rutinaria, señalamiento y hasta en puentes. Pero mientras tanto, la realidad es que los trayectos parecen pistas de obstáculos, con hoyancos que no distinguen entre tráileres, camionetas familiares o turistas despistados.

La cereza del pastel fue el anuncio de un “Tren de Pavimentación de tecnología alemana” —con costo de 74 millones de pesos— que, según la narrativa oficial, hará las carreteras más duraderas. Eso sí, hasta ahora lo único duradero han sido los discursos y los recorridos de supervisión que se repiten sexenio tras sexenio, como si mirar el pavimento lo reparara mágicamente.
La gira culminó en el tramo El Sueco–Nuevo Casas Grandes, donde también se prometieron rehabilitaciones dentro del flamante Plan Nacional de Infraestructura Carretera 2025-2030. Es decir, otra lista de compromisos a futuro, porque en el presente los conductores siguen sorteando cráteres dignos de una misión lunar.
En resumen, la SICT en Chihuahua vuelve a mostrar su especialidad: supervisar, anunciar, prometer… y dejar que el verdadero trabajo siga pendiente. Porque en las carreteras federales de este estado, la única constante son los baches y las promesas que se hacen a toda velocidad, pero nunca llegan a destino.