Regala Ayuntamiento de Juárez camellón público a centro comercial; ignoran protestas ciudadanas

Ciudad Juárez, Chih. — En un acto que confirma la vieja costumbre de gobernar para los negocios antes que para las personas, el Ayuntamiento de Ciudad Juárez decidió por unanimidad entregar en comodato un terreno de 6 mil 128 metros cuadrados —que forma parte del camellón de una vialidad— al centro comercial Mi Plaza Talamas, para que lo convierta en estacionamiento. Todo esto pese a la oposición de ciudadanos que clamaron porque se respetara la vocación pública del espacio.

El predio, ubicado sobre la avenida San Isidro y Manuel Talamás Camandari, pasará de ser un espacio público que podría destinarse a áreas verdes o recreación, a convertirse en otro pedazo de asfalto para automóviles, beneficiando directamente a los negocios privados del centro comercial.

Como si se tratara de un trámite menor, la regidora Karla Escalante, coordinadora de la Comisión de Enajenaciones y promotora de la propuesta, defendió el préstamo argumentando que los establecimientos están “rebasados” por la demanda. Peor aún, negó que el centro comercial tuviera omisiones en la construcción, justificando el despojo de un bien común en nombre de la saturación de autos.

El resultado: el Cabildo aprobó regalar el camellón con todo y moño, sin la menor oposición de sus regidores, ignorando olímpicamente la voz de los ciudadanos que acudieron a la sesión para rogar que se frenara la entrega.

El ciudadano Salvador Mercado fue claro: “Este terreno pertenece a las y los juarenses, debe ser utilizado en espacios de esparcimiento. Deben hacerse proyectos para las personas y no para los carros ni los intereses comerciales”. Pero sus palabras, cargadas de razón y sentido común, cayeron en oídos sordos.

Otro participante, Pedro Alonso Albalate, representante del centro comercial, se dedicó a enumerar supuestos beneficios para la ciudad, sin mencionar, por supuesto, el gran beneficio económico para su propia empresa, que se ahorrará millones: no tendrá que comprar el terreno, ni pagará el Impuesto de Traslación de Dominio ni el Impuesto Predial.

Mientras tanto, los regidores aplaudieron la “solución práctica” y la presentaron como una mejora para la “imagen urbana”. Como si la dignidad de la ciudad se midiera por el número de cajones de estacionamiento en lugar de la calidad de sus espacios públicos.

En resumen, Juárez sigue siendo ejemplo de cómo un Cabildo puede funcionar más como mesa de trámites para intereses privados que como representante del interés colectivo. Y todo, con la cara muy en alto y el voto unánime.

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