CDMX a 11 de junio.- En plena ola de calor y con temperaturas históricas que rebasan los 45 grados en varias entidades del país, la Secretaría de Energía (SENER) ha optado por lanzar una campaña que llama a la población a «apagar, desconectar y cuidar el planeta» para reducir el consumo eléctrico, en lugar de asumir su responsabilidad en garantizar un sistema energético robusto y suficiente para todos los mexicanos.

El comunicado oficial de la SENER, respaldado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), propone una serie de medidas domésticas para “promover un consumo eficiente”, como ajustar el aire acondicionado a 23°C, planchar fuera de las horas pico, recargar vehículos eléctricos de madrugada y desconectar aparatos en “modo espera”.
Sin embargo, detrás de lo que aparenta ser una cruzada por el medio ambiente, se oculta una realidad preocupante: el sistema energético nacional no está preparado para enfrentar la creciente demanda de energía durante la temporada de calor. En vez de implementar soluciones estructurales para ampliar la capacidad de generación y distribución eléctrica, el gobierno federal traslada la responsabilidad al ciudadano común, pidiéndole que sacrifique su confort y seguridad ante el colapso de una red eléctrica rebasada.
Especialistas en política energética señalan que este tipo de medidas son una señal clara de falta de previsión y de inversión en infraestructura. En lugar de reforzar el sistema con energías renovables, redes inteligentes y almacenamiento eficiente, se insiste en sostener un modelo centralizado, altamente dependiente de combustibles fósiles y con nula apertura a la participación privada.
La paradoja es que mientras se piden sacrificios a los hogares para que no usen sus electrodomésticos en horarios críticos, la SENER ha obstaculizado inversiones en energías limpias, cancelado proyectos de generación renovable y concentrado el poder energético en la CFE, que ha mostrado limitaciones evidentes para garantizar un suministro estable.
El discurso oficial apela a la conciencia ecológica de los ciudadanos, pero ignora que millones de mexicanos carecen de condiciones mínimas para soportar el calor sin recurrir al ventilador o aire acondicionado. Exigir que se desconecten aparatos en plena ola de calor es, para muchos, no solo irreal, sino inhumano.
La energía eléctrica no es un lujo, es un derecho. En tiempos de emergencia climática, el gobierno no puede limitarse a dar recomendaciones de ahorro, debe actuar con visión de futuro, garantizar el abasto suficiente y apostar por un modelo energético moderno, sostenible y justo. Delegar la carga a las familias es, al final, una confesión de que el Estado ha fallado.