
Chihuahua, a 24 de abril.- Con todo y la expectativa que había generado su esperada comparecencia, el secretario de Salud, Gilberto Baeza Mendoza, terminó haciendo fila en vano. El Congreso del Estado decidió de último momento reprogramar su cita, luego de que las diputadas y diputados se enredaran en una maratónica sesión llena de discursos, reproches y jaloneos legislativos.
La sesión, que comenzó pasadas las 11:40 de la mañana, se alargó más de lo esperado y absorbió el tiempo que se tenía reservado para que Baeza respondiera por temas delicados como el rezago en vacunación y la crisis hospitalaria. Ante el desorden y la falta de control del reloj legislativo, los diputados incluso tuvieron que «bajar» iniciativas que traían bajo el brazo, todo para intentar cumplir —sin éxito— con la agenda.
Y mientras todo eso ocurría, el funcionario estatal llegó puntual como reloj suizo, esperó paciente su turno y, sin más, fue regresado a su oficina. Un portazo político disfrazado de “ajuste en la agenda”.
Desde la bancada de Morena, la diputada Jael Argüelles no se quedó callada y presionó para que se realizara la comparecencia. No obstante, su insistencia tenía un tufo a estrategia: quería eximir a la Federación de la falta de vacunas contra el sarampión, una omisión grave que se arrastra desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, el Tlatoani de la 4T. Sí, ese mismo que centralizó todo, pero no vacunó.
Por lo pronto, la comparecencia se reprogramará, pero el espectáculo legislativo dejó claro que el desorden sigue reinando en el Congreso. Y mientras los diputados se enredan en discursos, Chihuahua sigue esperando respuestas.