
Chihuahua, a 28 de marzo.— A partir de la semana que entra, comenzará en el estado de Chihuahua un proyecto que busca reducir el consumo de comida chatarra en las escuelas, impulsado como parte de una estrategia de la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel federal.
El secretario de Educación, Hugo Gutiérrez Dávila, informó que el objetivo es fomentar hábitos saludables en los estudiantes, eliminando el consumo de bebidas azucaradas y productos con alto contenido de sodio, azúcar y grasas, mientras se promueve la ingesta de agua y alimentos regionales.
No habrá sanciones inmediatas, pero sí seguimiento
El funcionario reconoció que la medida ha generado inquietudes entre padres de familia, docentes y encargados de cooperativas escolares, ya que representa un cambio en la dinámica habitual de alimentación dentro de las instituciones.
«Se trata de un esfuerzo gradual. No queremos que esto sea una imposición autoritaria, sino un proceso en el que todos colaboremos. Vamos a revisar cada caso con apertura y sin entrar en una ‘lucha de vencidas’», declaró Gutiérrez Dávila.
Ante la preocupación por supuestas multas de hasta 10 mil pesos para escuelas donde los alumnos sigan consumiendo comida chatarra, el secretario descartó que no se trata de aplicar una medida punitiva como palanca para lograr el objetivo de que los niños tengan una mejor salud. En su lugar, enfatizó que se buscará generar conciencia y fortalecer el compromiso de la comunidad educativa.
Coordinación con otras dependencias
Para reforzar la iniciativa, la Secretaría de Educación y Deporte trabajará de manera transversal con otras dependencias estatales como el DIF, la Junta Central de Aguas, la Secretaría de Desarrollo Humano y Asuntos Indígenas, con el fin de mejorar el acceso a alimentos saludables dentro de las escuelas.
Cabe destacar que actualmente, el Gobierno del Estado ya distribuye desayunos fríos en algunas instituciones, aunque en ocasiones estos incluyen productos como galletas y polvorones, lo que ha generado críticas respecto a la coherencia del programa.
Gutiérrez Dávila reiteró que el compromiso debe ser de toda la sociedad, pues el bienestar infantil no depende solo de una política educativa, sino de un cambio de hábitos alimenticios en el hogar y la escuela.