¿Quién pompó, senadora? Y el estate quieto al profesor Quiroz

HORUS La Columna

¿Quién pompó, senadora?

El cinismo de la senadora Chávez de Morena ha alcanzado niveles grotescos. No solo ignora las leyes electorales con descaro, sino que lo hace con una sonrisa de autosuficiencia. Latinus reveló que la legisladora ya anda en plena promoción para la gubernatura de Chihuahua, con camiones médicos rotulados con su cara y logo. ¿Costo? Diez millones de pesos mensuales. ¿Propietario? Un viejo conocido: Fernando Padilla Farfán, contratista de Adán Augusto López, su padrino político y principal promotor.

La pregunta es obvia: ¿quién pompó? Y la respuesta cae por su propio peso: Adán.

Pero lo más divertido (o trágico, según se vea) fue cuando en un debate con la diputada federal Kenia López Rabadán, la senadora Chávez intentó defender lo indefendible. La panista le preguntó quién había comprado los camiones que la promocionan en Chihuahua rumbo al 2027, considerando que cada uno cuesta más de 10 millones de pesos y su salario es de apenas 100 mil pesos al mes.

La respuesta fue un poema de cinismo: «Son cuatro camiones, no tres», dijo la senadora, como si eso fuera una defensa sólida. Y claro, no los compró ella, se los «donaron» unos empresarios.

¿A cambio de qué? Preguntó López Rabadán. Silencio. ¿Convenios millonarios? Más silencio.

No es chisme de café, lo insinuó el mismísimo profe Martín Chaparro, exdirigente de Morena en Chihuahua y un hombre con colmillo en la izquierda. La senadora tiene quien le pague la campaña, «cueste lo que cueste». Y ya que se destapó sin vergüenza, al menos debería transparentar cuánto cuesta su circo y a cambio de qué.

Lo único que Chávez pudo hacer fue gritar que leyera la ley, como si repetirlo muchas veces fuera a convertirlo en verdad. ¿Y nosotros? Nosotros solo vemos el espectáculo de cómo se rompen las reglas sin pudor.


El estate quieto al profe Quiroz

Mientras tanto, en el terreno magisterial, la Sección 42 del SNTE salió a las calles exigiendo mejoras en Pensiones Civiles del Estado. Marcharon, bloquearon, gritaron. Y luego, el secretario general del sindicato, Manuel Quiroz, fue convocado a una reunión de alto nivel con el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo, el subsecretario de Gobernación, Oscar González Luna, y el secretario de Educación, Hugo Gutiérrez Dávila.

La reunión duró cuatro horas. Y cuando el profe Quiroz salió, ya no era el mismo. Algo pasó en esas oficinas. ¿Qué le dijeron? ¿Qué le prometieron?

El dirigente sindical declaró que se lograron acuerdos clave: en 60 días, los organismos deudores de Pensiones Civiles deberán establecer un esquema de pago para liquidar los 1,500 millones de pesos que deben (sin contar los casi 9 mil millones en recargos y multas que Hacienda estatal «perdonará»).

Bonito anuncio. Pero en el fondo, esto no resuelve nada. Es solo una aspirina para el cáncer financiero de Pensiones Civiles. En un par de meses, el problema seguirá ahí y las manifestaciones regresarán.

Tiempo al tiempo.

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