
Chihuahua a 17 de marzo.- Si hay algo que los ciudadanos de Chihuahua ya aprendieron a hacer, es no sorprenderse con las cifras de homicidios. Cada mes, la historia es la misma: el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya Chávez, presenta los números, reconoce que hay un incremento, pero nos asegura que todo sigue dentro de los «estándares».
Esta vez, los números son crudos: 89 homicidios dolosos en apenas 16 días de marzo. De esos, 15 ocurrieron en la capital, 46 en Ciudad Juárez y el resto en otros municipios. Si los cálculos no fallan, eso significa un promedio de más de cinco homicidios por día en la entidad. Pero tranquilos, porque según el secretario, todo sigue “dentro del comportamiento esperado”. ¿Acaso hay un manual que indica cuántos asesinatos son socialmente aceptables por mes?
Eso sí, Loya Chávez asegura que se están haciendo ajustes en la estrategia. No especifica cuáles ni cómo, pero suena bonito para el boletín de prensa. Mientras tanto, el estado de fuerza ha tenido que enfocarse en municipios como Moris, Guadalupe y Calvo, Guachochi y Coronado. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué tan desprotegidas están las ciudades más grandes cuando la fuerza operativa está dispersa en otras zonas?
La narrativa oficial es la de siempre: hay ajustes, hay estrategias, hay operativos. Lo que no hay es una reducción tangible de la violencia. La ciudadanía no necesita discursos optimistas sobre cómo todo sigue “dentro del comportamiento esperado”; necesita respuestas claras y sobre todo, resultados reales. Porque la única estadística que realmente importa es la que nos diga cuándo Chihuahua dejará de contar muertos como si fueran simples cifras en un informe mensual.