
Chihuahua a 31 de enero.- Ginecólogos del ISSSTE y de diversas clínicas y consultorios en el estado han manifestado su preocupación respecto a la reciente despenalización del aborto en Chihuahua, ordenada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). A través de chats en redes sociales y testimonios anónimos, los profesionales de la salud han expresado su inquietud sobre las implicaciones éticas, médicas y psicológicas que podría traer la implementación de esta medida.
El debate se intensificó luego de que el director general del ISSSTE, Martí Batres, girara instrucciones para que todas las clínicas de la institución a nivel nacional practiquen abortos sin restricciones. Según médicos consultados, esta decisión podría tener consecuencias tanto en la salud de las pacientes como en la estabilidad emocional del personal médico, quienes, argumentan, no fueron tomados en cuenta en la toma de decisiones.
Médicos especialistas señalan que no es lo mismo practicar un aborto en las primeras semanas de gestación que realizar procedimientos en etapas avanzadas del embarazo. Destacan que, a partir de las 20 semanas de gestación, los fetos son considerados prematuros si nacen, lo que, según su perspectiva, podría implicar una revaloración del concepto de interrupción del embarazo.
La polémica también abarca la objeción de conciencia, pues los profesionales de la salud argumentan que deberían tener el derecho de negarse a realizar abortos si su ética o creencias personales así lo determinan. «Los médicos y enfermeras también tienen derechos, así como los homosexuales pueden decidir sobre su vida, nosotros también deberíamos poder decir ‘no’ a algo que nos quieren imponer», expresó uno de los médicos entrevistados.
Según fuentes consultadas, el impacto psicológico en el personal de salud podría ser significativo si los procedimientos se convierten en práctica habitual. «No es lo mismo hacer uno o dos abortos, que realizarlos de manera rutinaria durante meses o años. Eventualmente, esto podría generar fuertes conflictos emocionales en los médicos y enfermeras», agregó un especialista con décadas de experiencia.
Asimismo, los médicos han sugerido que los impulsores de estas medidas, incluyendo ministros de la SCJN, legisladores y el propio Martí Batres, deberían presenciar o incluso participar en los procedimientos médicos para comprender su magnitud. «Estaría bueno que Batres y los ministros estuvieran presentes en una sala de abortos, para que vean que no es solo cuestión de aprobar leyes», expresó un médico entrevistado.
El malestar social generado por esta política podría derivar en una crisis dentro del sistema de salud, ya que varios médicos han manifestado su intención de renunciar al ISSSTE si se les obliga a practicar abortos sin considerar su objeción de conciencia. Esta situación podría afectar a un servicio médico que ya enfrenta deficiencias en la atención a los derechohabientes.
Por ahora, la aplicación de la nueva normativa sigue en proceso de implementación, mientras el debate entre profesionales de la salud y autoridades gubernamentales continúa abierto. En los próximos días podrían presentarse manifestaciones o solicitudes formales para reconsiderar la obligatoriedad de estas prácticas en hospitales y clínicas públicas del estado y el país.