
Chihuahua a 21 de noviembre.- En un intento por acercarse a la ciudadanía (o al menos eso expuso), la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, decidió lanzarse al ruedo de las redes sociales con una propuesta que promete respuestas «sin veto, sin censura». A través de un video publicado en sus perfiles oficiales, la mandataria anunció una dinámica en la que invita a los usuarios a enviar sus preguntas, asegurando que responderá a todo, sin restricciones.
“Hola, estoy aquí con ustedes, queriéndome acercar un poquito más, tener un poquito más de interacción. Y se me ocurrió hacer una cajita de preguntas, en la que ustedes pueden preguntar lo que quieran, sin veto, sin censura. Aquí les prometo que se los voy a contestar”, dijo Campos con una sonrisa.
¿Un acercamiento genuino o un truco publicitario?
La estrategia, aunque aparentemente innovadora, levanta más de una ceja. En un estado con retos serios —desde problemas de seguridad hasta controversias por asignaciones presupuestales—, la idea de responder preguntas en una “cajita” suena más a un intento de mejorar la percepción pública que a un verdadero ejercicio de transparencia.
La promesa de “sin veto, sin censura” genera dudas. ¿Responderá a los cuestionamientos incómodos sobre el destino de los recursos públicos? ¿Se pronunciará sobre las críticas a su administración? ¿O será una selección estratégica de preguntas ligeras que le permitan salir airosa en el terreno de las redes sociales?
La caja de Pandora digital
El anuncio no tardó en desatar reacciones en redes sociales. Mientras algunos usuarios celebraron la iniciativa como un ejemplo de apertura, otros se mostraron escépticos, señalando que este tipo de ejercicios suelen convertirse en un desfile de preguntas cuidadosamente filtradas que solo refuerzan una narrativa oficialista.
“¿Responderá por qué la inseguridad sigue en aumento? ¿Explicará cómo planea mejorar el sistema de salud estatal? Ojalá no sea solo para que le pregunten por su platillo favorito”, escribió un usuario en Twitter.
Más espectáculo que sustancia
Aunque la interacción directa con los ciudadanos es importante, no sabemos o posiblemente si podemos saber a quien se le ocurrió esta estrategia, hacerlo desde una postura de aparente espontaneidad pero sin comprometerse con acciones concretas puede terminar siendo contraproducente. Los chihuahuenses necesitan más que respuestas en una dinámica de redes; requieren soluciones efectivas y acciones tangibles.
La gran pregunta que queda en el aire es si este experimento digital será realmente una plataforma para el diálogo o simplemente un espectáculo más en el teatro de la política contemporánea. Por ahora, todo parece indicar que, como muchas “cajitas” en redes sociales, esta podría contener más forma que fondo.