El Carrusel Legislativo de la 4T

Columna Horus

Chihuahua a 12 de septiembre.- En un tiempo récord que haría sonrojar a cualquier burócrata mexicano, las reformas al Poder Judicial de la Federación ya fueron aprobadas por las dos terceras partes de los congresos locales de los estados. Así es, queridos lectores, con una velocidad de vértigo que uno solo puede atribuir a la nueva especie de eficiencia legislativa que parece haber infectado a los estados donde Morena y sus satélites tienen mayoría, la reforma judicial impulsada desde Palacio Nacional está a un paso de convertirse en realidad.

¿Pero qué pasó? Apenas este miércoles, tras una maratónica sesión de más de 13 horas en el Senado de la República – que incluyó tanto su sede oficial como una improvisada en Xicoténcatl para esquivar a los protestantes judiciales – la reforma fue aprobada en lo general y lo particular, sin modificaciones. Como si estuvieran sincronizados en un ballet político, los congresos estatales de Oaxaca, Tabasco, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y otros tantos, dieron su venia en tiempo récord, asegurando que la iniciativa llegue al tan anhelado Grito de Independencia como si de una ofrenda patriótica se tratara.

Eso sí, Querétaro fue la oveja negra, resistiendo el embate, y votando en contra. Porque, por supuesto, alguien tenía que recordarnos que no todos los legisladores están encantados con esta reforma que, para muchos, parece más un intento de consolidar poder que una verdadera búsqueda de mejorar el sistema judicial.

Lo que resulta notable – y preocupante para otros – es la prisa con la que esta aprobación se ha dado. Aparentemente, en el México de la 4T, los congresos locales tienen una capacidad de respuesta que desafía las leyes de la física. ¿Será que la promesa de la “transformación” ha otorgado superpoderes a las legislaturas estatales? O tal vez, simplemente, es que la línea que baja desde la dirigencia de Morena no admite retrasos, especialmente cuando se trata de un regalo tan valioso para el presidente como lo es una reforma que podría moldear el futuro del país.

Y es que al parecer, no hay mejor fecha para celebrar esta «liberación judicial» que el 16 de septiembre, justo a tiempo para enmarcar la promulgación de esta ley en el marco de las festividades patrias. No sería sorpresa si, en el balcón presidencial, mientras ondea la bandera, más de uno se congratula no solo por la independencia de España, sino por haber ejecutado una hazaña legislativa con la misma rapidez que los héroes que nos dieron patria y libertad.

Así que, mientras se reparten los aplausos en la arena política, la realidad queda clara: a los congresos locales les ha dado una fiebre de rapidez sin precedentes, y los seguidores de la 4T parecen dispuestos a entregar el «premio mayor» a su líder sin hacer preguntas incómodas. ¿Se trata de eficiencia o de una urgencia por afianzar el poder? El tiempo, y las consecuencias de esta reforma, lo dirán. Por lo pronto, la fiesta está servida. ¡Viva la transformación!

El Milagro Médico de la 4T y el Circo Legislativo

En la tragicomedia política que nos tiene la 4T, el Senado de la República ha demostrado una vez más que no hay nada imposible cuando se trata de defender lo indefendible. La estrella de la función fue, sin duda, Miguel Ángel Yunes Márquez, quien protagonizó uno de los milagros más asombrosos de la medicina mexicana. Recordemos que el joven Yunes, aquejado de un misterioso mal de columna que le impidió asistir a la sesión para votar la reforma judicial, solicitó licencia para que su papá, el gran Yunes papá, acudiera en su lugar. Con una cara de pánico que ni en las mejores películas de terror, el buen Miguel padre se presentó en la sede del Senado, con la difícil misión de vendernos la idea de que traicionar al Poder Judicial es, en realidad, un servicio patriótico.

Pero, ¡oh sorpresa! El hijo convaleciente apareció horas después en la misma sesión, caminando fresco como una lechuga y sin rastro de dolor. Parecía recién salido de una clínica milagrosa, cortesía de la 4T, donde la sanación de la columna ocurre a velocidad turbo, un lujo que ningún paciente del IMSS podría siquiera imaginar. Al parecer, cuando el régimen te necesita, hasta los problemas de salud desaparecen mágicamente. Aquí, el verdadero milagro no fue el de la columna de Yunes, sino la rapidez con la que la Cuarta Transformación resucita cadáveres políticos.

Y es que, según dicen los enterados, la 4T necesitaba un iscarioTE para consumar el golpe al Poder Judicial, y qué mejor Judas que un Yunes, quien con la misma rapidez que recuperó su salud, se apresuró a soltar un elocuente discurso en el que nos explicó por qué traicionar a la patria es, en realidad, una muestra de amor a México.

Mientras tanto, la reforma judicial sigue avanzando como un tren sin frenos. Ya tenemos más de 17 congresos locales que han aprobado la modificación a la Constitución, y ahora lo impostergable: ajustar las leyes estatales, crear un batallón de jueces, magistrados y ministros por la vía electoral. ¿Suena bien? Claro que no, pero en el México de la 4T, todo se puede, hasta hacer que la justicia sea electa como si fuera un concurso de popularidad.

El gobierno asegura que, aunque el proceso se vea tan desaseado como todo lo que ha rodeado esta reforma, encontrarán «las rutas» para implementarlo. Eso sí, esas rutas parecen estar llenas de baches, desvíos y, por supuesto, más traiciones.

Y, ¿qué nos queda, México? Nada. La decisión ya está tomada, “haiga sido como haiga sido”. Lo que queda claro es que todo se está haciendo en nombre del «mandato del pueblo». Porque, como bien dicen en la 4T, “Vox populi, Vox Dei”, aunque ese «pueblo» al que apelan parezca ser una minoría selecta que se mueve al ritmo de la consigna oficial.

En fin, sigamos siendo espectadores de este circo en el que hasta los enfermos sanan de un día para otro, y los traidores se convierten en héroes… todo, claro, por el bien de la patria.

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