Seis exgobernadores dan la estocada final al PRI de Alito Moreno

HORUS La Columna

Chihuahua a 23 de agosto.- Esta mañana, Chihuahua se convierte en el escenario de una rebelión largamente gestada en las entrañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Seis exgobernadores, entre ellos tres de esta entidad, vienen a dar un golpe sobre la mesa, hartos de las marrullerías de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, quien, con mano de hierro y un apetito insaciable por el poder, ha manipulado los estatutos del otrora partidazo para perpetuarse en la presidencia nacional del PRI.

El Frente Amplio de Renovación por México, conformado por destacados militantes, diputados y senadores del PRI, llega a Chihuahua a denunciar públicamente lo que muchos ya sospechábamos: la Asamblea Nacional del 7 de julio fue un teatro mal montado, donde la militancia priista fue relegada, acallada y traicionada. Alito, cual emperador en decadencia, modificó a su antojo el artículo 178 de los estatutos internos del partido, asegurando su reelección en una presidencia que hace tiempo dejó de representar los valores fundacionales del PRI.

Entre los inconformes, se destacan figuras de peso nacional como Dulce María Sauri Riancho, exgobernadora interina de Yucatán; Pedro Joaquín Coldwell, exgobernador de Quintana Roo; Natividad González Parás, de Nuevo León; y los exgobernadores chihuahuenses Fernando Baeza Meléndez, Patricio Martínez García, y José Reyes Baeza Terrazas. Todos ellos, veteranos de mil batallas políticas, que no están dispuestos a ver cómo Moreno Cárdenas dinamita lo que queda del PRI con su ambición desmedida.

El Frente Amplio de Renovación por México ha presentado impugnaciones ante el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE), un gesto que más que ser un recurso legal, es un grito desesperado por salvar lo poco que queda del PRI. Hoy, estos exgobernadores llegan a Chihuahua para informar sobre el estado de esas impugnaciones, pero también para lanzar una advertencia clara: el PRI, bajo el yugo de Alito, camina hacia su extinción.

Es irónico que Alito, en su desesperación por no soltar las riendas del poder, esté cavando la tumba del partido que lo vio nacer políticamente. Pero como buen dinosaurio de la política, parece que prefiere hundirse con el barco antes que ceder el mando. Los priistas de cepa, aquellos que creen en un partido de inclusión y debate, deben preguntarse si el PRI, con Alito al timón, es el partido en el que alguna vez depositaron su fe y esfuerzo. Porque si algo queda claro, es que Alito no está luchando por el PRI; está luchando por sí mismo, y en esa lucha, todos los demás son prescindibles.

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