
CDMX a 23 de agosto.- Canadá se ha sumado a la creciente preocupación internacional respecto a la posible reforma judicial en México, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Graeme Clark, embajador de Canadá en México, expresó su inquietud en nombre de los inversionistas canadienses, quienes se mantienen en un estado de incertidumbre ante los posibles cambios en el sistema judicial mexicano.
Durante su intervención en el CanCham Day 2024, el embajador Clark señaló que, aunque su país no busca inmiscuirse en los asuntos internos de México, no pueden ignorar la ansiedad que esta reforma está generando entre los inversionistas. «Mis inversionistas están preocupados, ellos quieren estabilidad, quieren un sistema judicial que funcione si hay problemas», advirtió el diplomático, subrayando la importancia de un entorno legal predecible para la inversión extranjera.
Canadá, siendo el segundo país con mayor inversión extranjera directa en México, con un monto que asciende a 40 mil millones de dólares canadienses, ve con cautela las propuestas de cambio en el sistema judicial mexicano. Clark recalcó que su papel como embajador es transmitir las preocupaciones de los inversionistas canadienses, quienes han mantenido excelentes relaciones con el actual gobierno, pero que ahora enfrentan una posible inestabilidad que podría afectar sus operaciones.
Luis Noriega, presidente de la Cámara de Comercio de Canadá en México (CanCham), destacó la importancia de la relación económica entre ambos países, especialmente en sectores clave como la minería, que representa el 40% de la inversión canadiense en México. Noriega también enfatizó la expectativa de seguir trabajando de manera constructiva con la próxima administración mexicana, liderada por Claudia Sheinbaum, particularmente en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A medida que se desarrolla el debate en torno a la reforma judicial, la posición de Canadá refleja la preocupación de la comunidad internacional por las posibles repercusiones económicas y legales en un país que ha sido un socio comercial clave durante décadas. La incertidumbre generada por estos cambios pone en evidencia la necesidad de un diálogo abierto y claro entre México y sus socios internacionales para asegurar un entorno de inversión estable y confiable.