Chihuahua ignora su “verde desconocido”: la botánica, una ciencia en extinción

Chihuahua, 2 de abril de 2026 – A pesar de que gran parte del territorio del estado forma parte del Desierto Chihuahuense —uno de los ecosistemas más vastos y ricos en biodiversidad de Norteamérica—, solo el 15% de la superficie estatal ha sido explorada botánicamente. El 85% restante permanece como un misterio científico.

Así lo advierte el M.C. Rubén Alejandro Martínez Flores, ingeniero en Ecología, maestro en Ciencias en Recursos Naturales y estudiante de Doctorado en Recursos Naturales por la Facultad de Zootecnia y Ecología de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en un análisis sobre el abandono de la botánica en el estado.

“La botánica es la base fundamental de la ecología, la conservación y la agricultura. Sin embargo, es tratada como una disciplina de segunda clase. Los posgrados en esta área desaparecen, los apoyos para investigar la flora local son exiguos y se piensa, erróneamente, que ya está todo descubierto”, señala el investigador.

Una riqueza desconocida

Se estima que Chihuahua alberga alrededor de 6,000 especies de plantas, con una asombrosa variedad de comunidades vegetales: pastizales de los valles centrales, pastizales salados (halófitos), matorrales desérticos micrófilos y rosetófilos (agaves, sotoles y yucas), bosques de encino, pino-encino y pino, así como vegetación subtropical en las barrancas de la Sierra Madre Occidental (selva baja caducifolia).

Martínez Flores advierte que en ese 85% inexplorado podrían esconderse cientos de especies aún desconocidas para la ciencia, muchas de las cuales podrían tener potencial para nuevos medicamentos u otros usos. “Cada una es un universo de potencial, pero corremos el riesgo de que se extingan antes de ser descubiertas”, alerta.

Dos grandes obstáculos

El especialista identifica dos problemas críticos que frenan el conocimiento de la flora chihuahuense:

  1. El abandono académico: La botánica ha perdido prioridad en las instituciones educativas y de investigación. Hay cada vez menos recursos y menor interés por formar nuevos especialistas.
  2. La inseguridad: La presencia del crimen organizado, especialmente en la Sierra Madre Occidental y las zonas accidentadas de barrancas —precisamente donde la biodiversidad es más rica y menos conocida—, obliga a cancelar proyectos de campo o acortar drásticamente las rutas de exploración. “La inseguridad nos ha puesto una venda en los ojos”, afirma.

Un llamado urgente

Para Martínez Flores, conocer la biodiversidad no es un lujo, sino “una inversión estratégica en salud, economía y soberanía ambiental”. Hace un llamado a las autoridades y a la sociedad a cambiar la visión: dar prioridad a la investigación botánica y garantizar condiciones de seguridad para el trabajo de campo.

“Chihuahua es un cofre del tesoro biológico cuyas llaves estamos dejando oxidar. No permitamos que el olvido y el miedo sigan ocultando las riquezas que legítimamente nos pertenecen a todos los chihuahuenses”, concluye el investigador.

El M.C. Rubén Alejandro Martínez Flores se especializa en ecología, fitogeografía, botánica y taxonomía vegetal, con línea de investigación enfocada en la respuesta y distribución de la vegetación ante el cambio global.

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