
Por HORUS, La Columna
En Ciudad Juárez no todo lo que brilla es oro, o más bien dicho ya salió el cobre, ni todo lo que entra a una maquiladora sale con factura limpia. Hay áreas donde el organigrama es lo de menos y el verdadero poder se concentra en un solo escritorio. Uno muy específico. Con silla giratoria, café permanente y, según cuentan los malpensados —que casi siempre son los mejor informados—, tarifa bien definida.
El viacrucis, dicen, inicia inevitablemente en el escritorio de Cindy Sugeiry Soria de la Garza, jefa de compras y, al parecer, guardiana del Santo Grial del padrón de proveedores. Dos empresarios chihuahuenses relatan que, antes de hablar de capacidades técnicas, experiencia o precios competitivos, hubo una amable pero directa sugerencia: vayan preparando el moche. Nada personal, solo negocios.
Y es que, según el coro de inconformes, en CON-TEC, Aztecas, el acceso al catálogo de proveedores no se gana con currículum, sino con cooperación. Porque aquí la meritocracia se mide en sobres, no en certificaciones.
Pero la cosa no termina ahí. Como toda estructura bien aceitada, el sistema presume su propio club exclusivo: los proveedores VIP. Un selecto grupo, tanto de la capital como de la frontera, que goza de trato preferencial, contratos recurrentes y sonrisas garantizadas… siempre y cuando el “reporte” llegue puntual.
Lo interesante es que los inconformes prometen algo más que quejas: anuncian que próximamente harán pública la lista de los proveedores VIP, con la intención de ponerle nombre y apellido a esta red de tratos turbios que, aseguran, opera en el departamento de compras. Material explosivo… y apenas es el tráiler.
CON-TEC, vale decir, proviene de Sumitomo Electric Wiring Systems, empresa de origen japonés con operaciones en El Paso, Texas. Y aquí surge la pregunta incómoda, esa que nadie quiere hacer en voz alta: ¿los dueños y responsables de la empresa están enterados de estas triquiñuelas o prefieren no saber qué se cocina en su cocina de compras? A raíz de las triquiñuelas detectadas, se dice que el anterior gerente de la empresa, Leonel Quiñónez, fue trasladado a Camargo, pero desde ahí sigue operando junto con Soria Garza.
Porque una cosa es fabricar autopartes, y otra muy distinta es permitir que el departamento de compras funcione como una aduana informal, donde el sello no lo pone la calidad, sino el moche. Y en esos casos, el verdadero corto circuito no es eléctrico, es ético.