Carlos Manzo, el “Bukele mexicano”, muere abatido en ceremonia del Día de Muertos en Uruapan

Uruapan, Michoacán.– El presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, conocido popularmente como el “Bukele mexicano” por su discurso de mano dura contra la delincuencia, fue asesinado la noche del 1 de noviembre durante una ceremonia del Día de Muertos en ese municipio michoacano.

Manzo, quien había ganado notoriedad nacional por sus posturas de cero tolerancia hacia los criminales y su abierta crítica a las políticas federales de seguridad, especialmente la de “abrazos, no balazos”, fue atacado a balazos mientras participaba en un evento público, de acuerdo con los primeros reportes oficiales.

El edil de Uruapan había sido comparado en reiteradas ocasiones con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, por su estilo firme y confrontativo frente al crimen organizado. En discursos recientes, Manzo exhortó a los elementos de la policía municipal a usar la “fuerza letal” contra los delincuentes y a no dejarse intimidar por grupos criminales que operan en la región.

“Actúen con honestidad, no agarren dinero del crimen, no siembren cosas y que actúen con mucho apego a la ley”, declaró hace unas semanas, durante la entrega de camionetas blindadas para reforzar la seguridad municipal. En ese mismo acto, anunció que su administración repartiría un millón de pesos en recompensas entre los agentes más destacados por decomisos y acciones exitosas contra el crimen.

El alcalde también había desafiado públicamente a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, al señalar que era imposible detener al crimen organizado sin recurrir a la fuerza. “Reto a quien diga que se puede acabar con el crimen sin disparos”, expresó en una entrevista reciente, reafirmando su oposición al enfoque conciliador impulsado durante la administración federal pasada.

Manzo Rodríguez había logrado construir una imagen de liderazgo fuerte entre sectores de la ciudadanía que reclamaban acciones contundentes ante la violencia. Sin embargo, también enfrentaba críticas por su retórica agresiva y por el riesgo de que sus políticas derivaran en abusos de autoridad.

Su muerte generó una ola de reacciones en el ámbito político y social. La presidenta Claudia Sheinbaum condenó el crimen y aseguró que no habrá impunidad, convocando a una sesión del Gabinete de Seguridad en Palacio Nacional para coordinar esfuerzos con el gobierno de Michoacán y esclarecer los hechos.

El asesinato del edil de Uruapan ocurre en uno de los municipios más violentos del estado, donde se disputan el control de la zona distintos grupos del crimen organizado. La Fiscalía de Michoacán inició una investigación para determinar las circunstancias del ataque y dar con los responsables.

Carlos Manzo Rodríguez deja un legado marcado por su intento de reconfigurar la seguridad municipal con un enfoque punitivo y directo, lo que lo convirtió en una figura polémica, pero también en un símbolo de la frustración ciudadana ante la persistente violencia en Michoacán.

 

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